Tumba abierta (I)
El despertar fue abrupto. Me incorporé todo lo rápido que pude pero tuve que hacer fuerza para conseguirlo. Estaba cubierto por un palmo de tierra de la cabeza a los pies. Me sacudí la cabeza y ayudé con las manos a retirar toda la tierra que tenía por la cara y pelo. Con los ojos despejados miré a mi alrededor.
Estaba dentro de una tumba excavada burdamente con las manos y apenas cubierto con algo de tierra. Parecía hecha con mucha prisa. ¿Cómo había llegado hasta allí? ¿Por qué estaba enterrado? Me giré y detrás de mí había un par de maderas clavadas en forma de cruz haciendo la función de lápida. Un nombre estaba escrito sobre el tablón horizontal escarbado sobre la madera con algo punzante.
Ponía Edward Blake. No era mi nombre.
Conversación nonata
- Levanta la vista y dime qué ves.
- N…nada.
- ¿Nada?
- Bueno. La calle.
- ¿Sólo éso?
- Y coches y casas.
- ¿Coches y casas?
- Sí. La calle, coches, edificios, árboles, farolas…
- Dado que te cuesta tanto ver lo que está a la vista, yo te diré lo que no está a la vista. Estos coches tienen un motor de combustión que funciona a miles de revoluciones con precisión milimétrica, las farolas convierten energía eléctrica en luz, los edificios tienen toda una instalación de tuberías para el agua, la electricidad y calefacción y miles de ladrillos que los mantienen en pie decenas o incluso cientos de años.
- ¿Y?
- ¿Y? ¿Cómo que “y”? ¿No te das cuenta? ¿Quién te crees que ha hecho todo éso?
- Personas supongo, pero no sé a dónde quieres llegar.
- Las correas y engranajes que llevan esos coches fueron inventados hace más de dos mil años, la electricidad descubierta hace casi doscientos años, los edificios siguen la misma estructura que hace miles de años.
- ¿Qué me quieres decir? ¿Qué ya está todo inventado?
- No eres más tonto porque no has nacido aún. Lo que quiero decir es que el ser humano es maravilloso. Miles de años de cultura han conseguido construir una pirámide de conocimientos que permite que alguien ahora mismo esté construyendo algo basado en lo que alguien, en otra parte del mundo y posiblemente en otra época, descubrió, y que a su vez posiblemente se haya basado en los descubrimientos de otra persona.
- Visto así…
- De lo que quiero que te des cuenta es que el ser humano es grandioso. Es único en todo el universo conocido y capaz de hacer cosas inimaginables. Ni siquiera una afanosa hormiga arquitecta de colosales nidos puede igualar su imaginación y capacidad de adaptación.
- Tan bueno no será si rara vez es feliz.
- Sí, bueno. Hay un detalle. El problema es el medio. El medio con el que conseguir ese fin de superación. Cada uno tiene su propia motivación. Unos lo hacen por puro egoísmo, dinero y sensación de superioridad. Otros lo hacen por simpatía al prójimo, por amor al arte o simplemente porque les gusta superarse a sí mismos. Y por supuesto hay términos medios.
- En resumen, el ser humano es capaz de lo mejor y de lo peor, ¿no?
- Sí, pero no te olvides de una cosa: lo que hace la distinción es la motivación de cada uno. Cuando salgas ahí fuera recuerda por qué haces las cosas, qué es lo que te empuja a un fin. Puedes ser el siguiente que revolucione el mundo de la física, o descubra una nueva vacuna, pero lo importante es por qué lo haces: por tí o por los demás.
- Lo recordaré.
- No lo harás, igual que todos. Una vez cruces el umbral del nacimiento te olvidarás de todo. Tan sólo espero que los que estén al otro lado te enseñen lo mismo. Buena suerte.
Realidades
- ¿Has tenido alguna vez la sensación de percibir algo que no existe?
- ¿A qué te refieres? – preguntó extrañado.
- Sí. Algo que sabías que no era real pero tus sentidos te intentaban decir que estaba allí.
- ¿Te refieres a una película en 3D? ¿O a uno de esos dibujos que hay que quedarse bizco para distinguir algo?
Manfred rió. Apenas fueron un par de carcajadas, pero era la primera vez que Jack le veía tan distendido. Siempre había sido un estirado, pero en aquel momento parecía que había perdido la escoba que tenía metida por el culo.
- No, no. Me refiero a la realidad. Cruzar un semáforo y sentir a la vez como eres atropellado y cómo llegas sano y salvo al otro lado. Despertarte por la mañana y sentir a la vez como sigues en la cama y cómo te diriges hacia el baño. Me refiero a a percibir realidades alternativas.
Jack se quedó en silencio. No sabía si le estaba tomando el pelo o realmente Manfred estaba convencido de lo que decía. Por un momento dudó sobre qué responder.
- No… No recuerdo haber tenido esa sensación – respondió pausadamente remarcando la palabra tal y como la había usado Mandred en primer lugar.
- Lástima – respondió a la vez que se apoyaba sobre el respaldo de la silla -. Es algo fascinante – musitó mientras su mirada se perdía en otros pensamientos y recuerdos lejanos -. En cualquier caso necesito que vengas conmigo. Por eso te he llamado – sonrió de nuevo.
- ¿A mí? ¿Por qué? Es decir – corrigió -. No te lo tomes a mal. Tú y yo nos conocemos desde hace muchos años, pero nunca hemos tenido lo que se suele decir… confianza.
- Eso ahora mismo es irrelevante. Te necesito a tí y ahora. ¿Puedes hacerme este favor? – se puso serio de repente. Aquellos cambios de humor repentinos no ayudaban a que Jack se sintiera más confiado, pero al fin y al cabo Manfred siempre fue raro. Raro y brillante.
- Bueno – dudó -. Dime antes qué tengo que hacer.
- Nada. Sólo tienes que acompañarme y ser testigo de un experimento mío. No te preocupes, no es nada peligroso para tí – añadió rápidamente al ver la cara de preocupación y sospecha de Jack.
“Para tí” repitió Jack en su cabeza. ¿A qué se refería con eso? ¿Era peligroso para otro? ¿Para Manfred quizás?
- Bueno – respondió Jack sin demasiada seguridad.
- Excelente. Vayamos al laboratorio inmediatamente.
Pagaron la cuenta de la cafetería y fueron caminando hacia el edificio del laboratorio. La universidad tenía un campus enorme, pero el laboratorio subterráneo ocupaba la totalidad de su superficie bajo tierra. Eran la envidia del resto de universidades del país, y muchos de los avances actuales de la ciencia moderna tenían lugar allí. Jack nunca se arrepintió de abandonar la carrera, pero aquello le dejaba un regusto amargo en el fondo de la boca.
Después de decenas de puertas de seguridad, un par de ascensores y tres controles de seguridad, al fin llegaron a la parte del laboratorio donde Manfred realizaba su trabajo.
- Bienvenido a mi reino.
La chica que quería alcanzar las estrellas
La chica tenía un sueño.
Unos quieren ser bomberos,
otros policías o carpinteros.
Pero ella tan sólo quería
ser piloto o astronauta
para alcanzar las estrellas.
Dormía de día
y soñaba de noche.
Mirando el cielo de estrellas
esperando poder alzancarlas.
Estiraba los brazos
e intentaba abrazarlas
pero sólo conseguía
el aire tocar
y el viento besar.
Se subió a una silla
pero tampoco llegaba.
Se subió a una escalera
y tampoco lo consiguió.
Se subió a lo alto del tejado
y desde allí pudo sentir al fin
la llamada de las estrellas.
El brazo estiró y estiró
y su cuerpo le siguió.
Pero en lugar de alzarse
su cuerpo se desplomó
y del tejado cayó.
Libre de ataduras
sin lastre carnal
ahora puede alzarse.
Entre las estrellas volar
y a la Luna abrazar.
140
Hace un par de meses, la conocida tienda FNAC desde sus cuentas de Twitter oficiales lanzó un concurso para que los usuarios diéramos nuestra particular visión de la red social de micro-mensajes. Seleccionarían a 130 y junto con otros 10 elegidos por ellos, confeccionarían un libro recopilatorio. Para mi sorpresa fui elegido y el premio consiste en un ejemplar en papel del libro que he recibido hoy mismo. Supongo que lo utilizarán para sus promociones internas y no para vender, como por ejemplo de regalo para aquellos que compren mínimo 3 libros o gasten una cantidad mínima. Es una tontería, pero me ha hecho ilusión.
El libro tiene muy buena pinta y se nota que es una edición cuidada. Sin embargo, las tapas podrían haber sido algo más rígidas y resistentes ya que con el transporte ha quedado un poco perjudicado como se puede apreciar en la imagen.
Mi texto aparece en posición 118. ¡Justo después de uno de Sôber! El contenido del tuit en cuestión es: “Twitter ha cambiado la forma de hacer periodismo. Antes unos pocos producían y el resto consumían. Ahora todos somos productores“.
Las ilustraciones están muy curradas (por vueltasdetuerca.com) y aunque algunas están un poco pilladas por los pelos, la mayoría están relacionadas con la temática del tuit. Hay algunos muy originales y muy buenos, aunque hay que reconocer que algunos son un poco tristes. Me hubiera gustado saber cuántos participantes realmente ha habido para saber si la selección ha sido con mucho criterio o no.
En cualquier caso, si algún día veis el libro por la FNAC, acordaos de que aparezco en él.


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