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Archivo para Martes 28 de noviembre de 2006

Tenemos que vernos (II)

Martes 28 de noviembre de 2006 6 comentarios

Afortunadamente los policías aún estaban a algunos metros y se acercaban muy lentamente. Aquello tenía que tratarse de algún error. Él no había hecho nada malo. ¿Tendría aquello algo que ver con la carta que le habían entregado? Todo estaba perdiendo el sentido y sentía la inquietud de saber respuestas, y aquellos policías tenían el aspecto de todo menos de responder amablemente a preguntas.

Se lanzó al suelo tirando la mesa de la terraza para usarla como escudo, y cubierto ligeramente por ella, salió corriendo hacia el final de la calle tropezándose con los transeuntes. Sabía que los policías no se atraverían a disparar a la multitud sin un blanco fijo. Siguió corriendo sin mirar atrás hasta que hubo tanta gente que le impedían avanzar más rápido.

Ahora ya no había marcha atrás. Aparte de los motivos por los que le pudieran estar persiguiendo, ahora había que sumarle resistencia a la justicia y quién sabe si algo más. Así que decidió seguir adelante, detuvo a un taxi y le pidió que le llevara a la dirección que había escrita en la carta.

Cuando llegaron, pagó al taxista y comprobó varias veces que aquella era la dirección correcta. ¡Aquello era un banco de alta seguridad! Uno de esos sitios donde la gente contrata cajas fuertes para guardar cosas en ellas, y el banco se ocupa del resto. No estaba seguro de si entrar o no, pero tenía que hacerlo con seguridad. Si levantaba la más minima sospecha, los del banco podían llamar a la policía, si no lo habían hecho ya.

Se acercó al dependiente, y antes de que pudiera decir nada, le preguntó:

- ¿Viene a retirar una caja?
- – mintió convincentemente. Tenía una corazonada, y esperaba que no le pidieran ningún tipo de contraseña o similar.
- Déjeme su documento de identidad.

Gary le dió su documento nacional de identidad y contuvo la respiración mientras el operario realizaba unas comprobaciones en el ordenador.

- De acuerdo. Todo está en orden. Acompáñeme por aquí.

Tuvo que hacer un esfuerzo para que el suspiro de alivio no fuera demasiado evidente.

Bajaron por un ascensor. Recorrieron un par de pasillos blancos e impolutos con un montón de puertecitas numeradas a ambos lados. Todo digno de una película de terror. Finalmente llegaron a la sala y el operario abrió la puerta de la caja con una llave especial.

- Avíseme cuando termine. Le esperaré fuera.
- Vale, no creo que tarde mucho.

Por fin estaba a solas. Aquello era cada vez más increíble por momentos. ¿Por qué había una caja de seguridad contratada a su nombre? ¿Qué tenía que ver aquello con Natalia? ¿Y por qué le perseguía la policía? Confiaba en que el contenido de aquella caja tuviera las respuesta a todas o casi todas esas preguntas. ¡Quién se iba a imaginar lo que le iba a pasar cuando recogió la primera nota por la mañana!

Abrió lentamente la caja, como si estuviera manipulando una bomba y tuviera miedo de que le explotara en las manos. El contenido no podía ser más decepcionante. Aunque la caja era de 30 por 15 centímetros aproximadamente, su único contenido era un disco compacto normal y corriente. Lo cogió con cuidado de no rayarlo o manchar la cara de los datos, y pudo comprobar que se trataba de un DVD grabado con una grabadora casera y con un texto escrito a mano. En la cubierta del disco ponía: “#7 – Gary – 2010/05/13“.

¿Número 7? ¡Aquella fecha era la de ese día! ¿Cuánto tiempo llevaría ese disco ahi? ¿Y como sabían que lo iría a recoger ese mismo dia? Las incógnitas no hacían más que aumentar y estaba empezando a desesperarse.

Antes de empezar a romper en lágrimas se dió cuenta que debajo del disco había una tarjeta de visita. La recogió y se quedó aún mas sorprendido al ver que era de Natalia. Pero al menos ahora tenía otra dirección a la que dirigirse, y esta vez esperaba conseguir respuestas.

Categorías:Relatos
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