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El Huevo (I)

Miércoles 31 de diciembre de 2008

- No mires hacia arriba.
- ¿Hacia dónde? – preguntó mientras dirigía su mirada hacia lo que tenía encima de su cabeza.
Enseguida descubrió que cuando un demonio de piel roja y cuernos más largos que tus piernas te aconseja algo, lo mejor es hacerle caso. Un pequeño grupo de arpías se abalanzó sobre la extraña pareja sin más objetivo que el de arrancarles la cabeza. Una actitud más que razonable teniendo en cuenta que hacía unos instantes acababan de robar un huevo de su reina.
- ¡Mierda! – exclamó el joven hechicero.

Su plan era bien sencillo. Se adentraría en las catacumbas de Les-Shalat, cruzaría el apestoso pantano teniendo cuidado de no despertar a los trolls, seguiría adentrándose en las profundidades por el laberinto de la Gran Bestia, para finalmente llegar al avispero de arpías que son las encargadas de proteger el nido de huevos. Cualquier aprendiz de la escuela de magia lo haría con los ojos cerrados sólo por el placer de pasar un rato al cobijo del frío invernal (las túnicas no tapan nada y hay sindicatos que llevan años reclamando un cambio de indumentaria acorde a la estación). Pero para Jinx era una misión suicida. No es que fuera un hechicero negado, es que las cucarachas que habitaban ilegalmente la escuela de magia tenía más poder mágico que él. Todos nacemos con un potencial mágico que con el debido entrenamiento se puede explotar y llegar a dominar el místico poder. Jinx nació con ese potencial de forma negativa. Cualquier hechizo que fuera pronunciado estando él alrededor se convertiría en un simple discurso pedante, cualquier poción usada cerca sería como beber agua manchada. Se podía decir que era un gafe mágico, adjetivo que le puso el propio director de la escuela cuando intentando encender una vela con un chasquido de dedos acabó con más de la mitad de su barba carbonizada.

Pero volviendo a donde habíamos dejado a nuestro héroe. Después de sobornar con un simple truco de cartas no mágico al demonio para que le ayudara en su descabellado plan, y tras burlar milagrosamente a cientos de espantos de otras dimensiones (afortunadamente el gafe también afectaba a otras criaturas), ahora le quedaba escapar de allí con vida. El enorme demonio se enzarzó con una de las arpías mientras el resto parecía animar a su compañera desde la distancia más que ayudarla. Jinx empezó a correr sin pensar mucho hacia dónde aprovechando la confusión. Guardaba el huevo sustraído dentro de una de sus mangas de su túnica y teniendo cuidado de no agitar demasiado los brazos en su carrera, intentaba recordar en su cabeza un mapa de vuelta a la superficie.
- Debí prestar más atención en clase de Orientación – murmuró mientras un difuso plano se agitaba en su mente.

Cuando cruzaba un fino puente de piedra que no recordaba haber pasado en su viaje de ida, llegó a la conclusión de que tal vez se había perdido. Suspiró fuertemente y se detuvo a recuperar el aliento. Un graznido en su espalda, como si acabaran de pisar la cola de un gato con una bota de alpinista, le hizo brincar de susto. En un complejo movimiento que combinaba un giro completo sobre sí mismo y sacudidas de los brazos aleatorias intentando espantar moscas fantasmas, el delicado huevo salió disparado de la manga en dirección desconocida. Jinx intentó alargar sus brazos más allá de lo que era físicamente posible y como no querían separarse del cuerpo que los cuidaba, tiraron de él para que le siguiera. El estrecho puente de piedra no dejaba mucho espacio de maniobra, y como si no le gustara que nadie le pisoteara, a Jinx le pareció que se movió quitándole la sujeción del único pie que aún conservaba sobre tierra firme. La ley de la gravedad había veces que no actuaba, sobre todo cuando había un mago cerca de ella, pero en cuanto recordó que se trataba de Jinx, actuó si cabe con más mala leche que de costumbre y tiró de él hacia el burbujeante río de lava que discurría a varios cientos de metros por debajo.

Categorías:Relatos
  1. Mun
    Jueves 1 de enero de 2009 a las 21:12 | #1

    Veo que apuestas por otros géneros, como lo es el humor mezclado con la fantasía. Y, la verdad, te mueves en ello como el pez en el agua. Espero otras entregas ;)

    Y Feliz Añoooo

    2009 besos,
    Mun

  2. Miércoles 31 de diciembre de 2008 a las 23:06 | #2

    y el 2009 nos dirá si llegó a caer o no.
    Pero lo que está a punto de caer es precisamente ese 2009 y deseo que en sus 365º grados de caída lleve consigo un sinfín de buenos momentos y de magia que haga posible que todos tus sueños se cumplan!
    Un abrazo y felíz año!!

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